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Formación para desarrollar tu estilo de liderazgo

Los diferentes estilos de liderazgo están relacionados con la manera en que cada persona que lidera
lleva a cabo esta labor. Estos influyen en las acciones de cada uno de los miembros que conforman
las áreas de una organización. Desde cuándo o cómo tomar una taza de café o té hasta el valor de
una iniciativa conjunta.

Por ello, no solo es importante conocer los nuevos estilos de liderazgo, sino también sus
características y su efectividad.

 

¿Cuáles son los estilos de liderazgo?

Quienes lideran, inspiran y guían a personas o grupos hacia una serie de metas. Por tanto, su papel
es decisivo para que una empresa progrese con paso firme hacia un futuro exitoso donde alcance
sus objetivos de negocio.

No obstante, no todas las personas emplean un mismo estilo de liderazgo empresarial para afrontar
las coyunturas del día a día. Por eso, queremos que conozcas los estilos básicos de liderazgo con
sus diferentes habilidades directivas y de gestión de equipos.

Autoritario

En este caso, los líderes toman las decisiones sin considerar la opinión o las sugerencias de otros miembros del equipo. De este modo, son quienes deciden los objetivos, las tareas y los procedimientos, asumiendo la responsabilidad de la situación y todo el control.

En este caso, la motivación de la plantilla se basa en un sistema de castigos y recompensas en el que se acatan las órdenes sin explicación. Además, se suelen realizar las tareas con una estricta supervisión.

Si bien esto puede ser efectivo en medio de una crisis, cuando hay decidir con rapidez, impide las
sinergias, la comunicación y la innovación. Todos estos factores conducen a la falta de motivación y
a un ambiente de trabajo hostil. Asimismo, puede ser habitual tener una alta rotación de personas.

Burocrático

Un líder burocrático es aquel que sigue los procedimientos, las normas y los sistemas establecidos
que han demostrado su eficacia. Las empresas que cuentan con este perfil en su equipo tienen una
estructura rígida con un engranaje perfecto. Cualquier integrante del grupo sabe cuál es su función y
los procesos que debe seguir.

Cuando el cumplimiento de las reglas estrictas es importante, se necesita un comportamiento y unos
estilos de liderazgo de este tipo. En esta ocasión, hay una clara cadena de mando y unos roles jerárquicos bien establecidos; por tanto, la eficiencia aumenta. Por el contrario, se limita la posibilidad de innovar, lo que puede desmotivar al personal y restar oportunidades de crecimiento empresarial.

Democrático

Los líderes participativos o democráticos invitan a los miembros de la plantilla a involucrarse en el proceso de toma de decisiones. Sus habilidades comunicativas son elevadas y tienen la capacidad
para compartir poder y responsabilidad.

Se caracterizan por ser excelentes oyentes y buscar siempre el consenso. Esto aumenta la confianza
del equipo, lo empodera y permite demostrar a cada persona su valía individual para el conjunto. Uno de los beneficios más importantes que se obtienen es que se desarrollan competencias de trabajo en equipo. Sin embargo, este liderazgo no es el apropiado para una situación estresante o en
la que se requiera una toma rápida de decisiones.

De coaching

El interés por apoyar y ayudar a otros a alcanzar el éxito es lo que define a los líderes de estilo coaching. Alientan a quienes trabajan para que desarrollen sus propias fortalezas y se preocupan por
conocer sus motivaciones, valores, sueños y, también, debilidades para facilitar su crecimiento. Con estilos de liderazgo como este se fomenta un ambiente de trabajo positivo, lo que favorece el desarrollo de talento de la fuerza laboral. Por el contrario, requiere experiencia, tiempo y dedicación,
así como afrontar desafíos cuando la plantilla se resiste al cambio y no muestra interés en su propio
desarrollo.

Laissez faire

Este concepto en francés significa, de forma literal, «dejen hacer» y forma parte de un estilo de
liderazgo delegativo. En él se proporciona al equipo la información y los recursos que necesita para
obtener el resultado esperado. El estilo laissez faire funciona cuando la plantilla está formada y cuenta con la suficiente experiencia, ya que se caracteriza por la poca supervisión. Como consecuencia, es posible explorar estrategias innovadoras y creativas, pero para algunas personas puede resultar limitante porque no tendrán una guía que seguir.

Transaccional

Quienes asumen este estilo establecen responsabilidades y roles para las personas con las que trabajan y el sistema se fundamenta en castigos y recompensas. Por lo general, siguen protocolos y
procedimientos fijados, pero no activan cambios que consigan transformar la organización.

Las habilidades especializadas y actualizadas que requiere este liderazgo son frecuentes en los equipos de venta. Ante una posible recompensa financiera, se sienten motivados e incrementan su
productividad.

La parte negativa de este estilo es que no hay cabida para la creatividad y la innovación. Además, desaparece la empatía o los gestos de agradecimiento, lo que puede ralentizar el rendimiento ante la
falta de compromiso.

Transformacional

Lo que define a este estilo de liderazgo es que saca al equipo de la zona de confort, lo que le permite
alcanzar grandes objetivos. Este perfil de líder cuenta con un compromiso elevado para retener el talento y acompañar el desarrollo profesional de los empleados. Como consecuencia, mejora de
manera considerable los resultados de la organización.

Además, estos líderes suelen tener grandes dotes comunicativas, carisma y persuasión que utilizan
para crear una conexión emocional con la que motivar e inspirar.

En este escenario, la plantilla tendrá una alta motivación, mayor implicación en el rendimiento laboral y menor rotación. Pero como este estilo de liderazgo no sigue de forma rígida los protocolos, puede llegar a saturar si no se ofrece la dirección y preparación adecuadas.

 

¿Cuál es tu estilo de liderazgo?

Ahora que ya conocemos cuáles son los estilos de liderazgo, sus ventajas e inconvenientes, es
momento de analizar los diplomados de desarrollo de liderazgo que tenemos disponibles.
Ante un problema para liderar, quizás el fallo esté en el estilo que se aplica. Los estilos de liderazgo
dependen tanto del propio líder como de la organización a la que representa. Por ello, la
autoevaluación de los talentos personales, de las tendencias y las necesidades de cada momento
nos ayudarán a dar con el más adecuado.

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