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El papel de la formación continua en las competencias para la empleabilidad

La formación continua juega un papel esencial en el aumento de la empleabilidad. En un mundo en constante evolución, donde los avances tecnológicos y los cambios en los mercados laborales son frecuentes, mantenerse actualizado y desarrollar nuevas habilidades es fundamental para mejorar las oportunidades laborales y asegurar una mayor empleabilidad.

Hasta hace no mucho, se creía que una vez finalizados los estudios universitarios no hacía falta nada más para optar a los mejores puestos de trabajo. Sin embargo, hoy en día sabemos que esto no es suficiente. Si es cierto que ofrece un punto de partida superior con respecto a quienes no cuentan con estudios universitarios.  No obstante, sin una capacitación constante y la actualización de nuestras habilidades laborales, corremos el riesgo de quedarnos rezagados.

Teniendo en cuenta este contexto, en este escenario de transformación constante, apostar por la formación continua en competencias para la empleabilidad no solo permite responder a las nuevas demandas del mercado, sino también anticiparse a ellas. Esta preparación continua ofrece a los profesionales la posibilidad de adquirir habilidades técnicas actualizadas, así como competencias transversales altamente valoradas, como la resolución de problemas, el trabajo en equipo y la comunicación efectiva. Además, fortalece la capacidad de adaptación, un atributo esencial para enfrentar contextos laborales dinámicos y para acceder a mejores oportunidades profesionales a lo largo del tiempo.

 

¿Por qué son importantes las competencias para la empleabilidad?

 

Las competencias para la empleabilidad son el conjunto de habilidades, conocimientos y actitudes que permiten a una persona acceder, mantenerse y progresar en el mundo laboral. En un entorno marcado por la innovación tecnológica, la automatización de procesos y la evolución constante de los modelos de negocio, contar únicamente con una formación académica inicial ya no es suficiente. Hoy en día, lo que diferencia a un profesional es su capacidad para aprender de forma continua y aplicar ese aprendizaje de manera estratégica en contextos laborales reales.

Comprometerse con una formación continua en competencias para la empleabilidad significa asumir un rol activo en el desarrollo de habilidades que son altamente valoradas por los reclutadores y por las organizaciones, tales como el pensamiento crítico, la comunicación efectiva, la resolución de problemas, la gestión del tiempo y la adaptabilidad al cambio. Estas competencias no solo facilitan la empleabilidad, sino que incrementan significativamente las posibilidades de mantenerse vigente y de escalar profesionalmente dentro de una organización o industria.

No obstante, adquirir y mantener estas competencias laborales exige constancia, disciplina y visión a largo plazo. La velocidad con la que cambian las tecnologías, las herramientas digitales y las dinámicas del mercado laboral impone el reto de estar en formación continua. Por ello, los profesionales que no se involucran activamente en su propio proceso de aprendizaje corren el riesgo de volverse obsoletos frente a perfiles más preparados, flexibles y con mayor capacidad de adaptación.

Las empresas, por su parte, buscan cada vez más talento que combine conocimientos técnicos con habilidades blandas, que demuestre autonomía en su aprendizaje y que sepa desenvolverse eficazmente en entornos colaborativos y diversos. Así, las competencias para la empleabilidad se convierten en una ventaja competitiva, tanto para quienes buscan trabajo como para quienes desean consolidar o transformar su carrera profesional.

 

 Tipos de competencias para la empleabilidad

 

Cuando hablamos de mejorar la empleabilidad, no se trata solo de sumar diplomas o certificados, sino de desarrollar un perfil profesional completo. Para lograrlo, es fundamental entender que existen diferentes tipos de competencias que impactan directamente en la forma en que una persona se desempeña, se adapta y crece en el entorno laboral.

Las competencias para la empleabilidad se clasifican principalmente en dos grandes grupos:

  • Las competencias técnicas, que están directamente relacionadas con el dominio de herramientas, procesos o conocimientos específicos de una profesión.

  • Las competencias transversales, que son aplicables a cualquier entorno laboral y tienen que ver con la manera en que interactuamos, tomamos decisiones o gestionamos situaciones.

Identificar en qué competencias necesitas reforzarte y trazar un plan de formación continua te permitirá mantener un perfil actualizado y atractivo para empleadores de distintos sectores.

 

 Competencias técnicas para mejorar la empleabilidad

 

Las competencias técnicas, también conocidas como hard skills, son aquellas habilidades que se pueden enseñar, medir y certificar. Están vinculadas directamente con las funciones específicas de un puesto de trabajo, y muchas veces son el primer filtro en un proceso de selección.

En un mercado laboral cada vez más especializado, estas habilidades deben ser actualizadas de forma constante. Por eso, la formación continua en áreas técnicas es clave para no perder competitividad y poder responder con eficiencia a los desafíos del entorno profesional.

Algunos ejemplos de competencias técnicas en alta demanda hoy son:

  • Análisis de datos y estadística aplicada, útiles en sectores como finanzas, marketing, salud y tecnología.
  • Manejo de herramientas digitales específicas, como software de diseño, programación, CRM o ERP.
  • Certificaciones técnicas en metodologías como Scrum, Lean Six Sigma o ITIL.
  • Conocimientos técnicos en ciberseguridad, automatización o inteligencia artificial, cada vez más valorados en empresas de todos los tamaños.
  • Habilidades técnicas en idiomas, especialmente en contextos globales o con atención al cliente internacional.

Trabajar de forma continua en este tipo de competencias no solo mejora tus posibilidades de empleabilidad, sino que también amplía tus opciones de desarrollo profesional en distintos sectores.

 

Formación continua: Clave para la competitividad en el mercado laboral

Tener una carrera universitaria y un máster ya no es suficiente para enfrentar los retos del mundo laboral moderno. Los programas de formación continua permiten a los profesionales adaptarse al constante cambio del entorno laboral. No obstante, mantener este ritmo de actualización no siempre es fácil debido a las demandas tanto personales como profesionales. Pese a los numerosos beneficios de la formación continua en el desarrollo profesional, no siempre es sencillo mantenerse al día. El vertiginoso ritmo de la vida personal y profesional lo pone bastante difícil. Igualmente, la rapidez con la que avanzan los distintos escenarios acentúa esta aceleración.

Este es el motivo por el que quienes desean seguir formándose para poder promocionar o acceder a diferentes puestos de trabajo precisan sistemas educativos de calidad con programas flexibles. Algunas de las exigencias más demandadas en la actualidad pasan por la formación en estos campos:

Estos campos no solo fortalecen tu currículum, sino que te brindan nuevas herramientas para desenvolverte mejor en distintos entornos laborales. Y lo mejor: hoy existen opciones de aprendizaje más flexibles que nunca, que se adaptan a tu ritmo y estilo de vida.

En definitiva, invertir en tu desarrollo a través de la formación continua no es solo una forma de actualizar conocimientos, sino una estrategia para construir una carrera más resiliente y alineada con lo que realmente demanda el mercado.

 

Mejorar las oportunidades laborales a través del desarrollo profesional constante

Recorrer el mismo camino una y otra vez nos lleva siempre al mismo lugar. Por este motivo, es necesario abandonar la zona de confort y evolucionar. Todo lo que hacemos y la actitud que tenemos ante ello determina nuestro destino.

Así, debemos convertirnos, tanto a nivel profesional como personal, en las personas que las empresas desean contratar. En este contexto, las características que nos hacen mejores profesionales son las que siguen:

  • Humildad: Reconocer las limitaciones propias y la valía de los demás es una virtud que se puede aprender y ejercitar a lo largo de la vida.
  • Optimismo: Un punto de vista positivo siempre es mejor que uno negativo, y ambos son contagiosos.

El verdadero quid está en el equilibrio.

  • Constancia: Trabajar duro y ser persistente nos acerca a los objetivos profesionales. No rendirse es una forma de vida.
  • Compromiso: Formar parte de una organización no es fichar, es sentir sus éxitos y fracasos como propios.
  • Organización: Ser capaz de planificar y ejecutar una serie de acciones cumpliendo la ruta estipulada es muy valorado a nivel laboral.
  • Integridad y honestidad: Atesorar estos valores y reflejarlo en el puesto de trabajo es uno de los aspectos más representativos de una persona.

 

Mejorar el desarrollo profesional y personal

Además de las mencionadas, no podemos olvidar que hay otras competencias profesionales que son de gran ayuda. Las prioritarias son:

  • Iniciativa: Impulsar proyectos, acciones y ser capaz de tomar decisiones está muy bien valorado por las empresas. Además, facilita la consecución de logros personales.
  • Liderazgo: Son requeridas ciertas cualidades personales para poder ser un buen líder laboral.
  • Flexibilidad: Nadie quiere estar junto a una persona que se enroca en su posición y no abre la mente a nuevas alternativas. La capacidad de adaptación es una de las competencias más interesantes de un trabajador.
  • Capacidad para trabajar en equipo: Para muchas personas no es sencillo trabajar en equipo. Sin embargo, es una aptitud fundamental en el trabajo. Requiere cierta humildad, capacidad de escuchar e, incluso, liderazgo.
  • Capacidad para las relaciones interpersonales: Una buena comunicación y una actitud tolerante y abierta favorece la interacción con el resto de personas.

Por otro lado, las herramientas que se necesitan para mejorar las oportunidades laborales a través del desarrollo profesional constante son:

  1. Definir los objetivos: ¿Qué tipo de metas a corto y medio plazo se quieren conseguir? ¿Qué cambios hay que realizar para lograrlas?
  2. Autoconocimiento: Descubrir y analizar los puntos fuertes y débiles nos permite aprovecharlos a nuestro favor, tanto a nivel personal como profesional.
  3. Formación continua: Para conseguir mejores oportunidades y promocionar en el trabajo, la formación ha de ser una constante en nuestras vidas. El mundo cambia muy rápido y debemos reciclarnos.

 

Formación continua para la empleabilidad

Como hemos visto, las personas que trabajan en cualquier tipo de industria o sector deben ser multidisciplinares, pero también estar actualizadas. En la actualidad, las empresas buscan personas con una elevada capacidad de adaptación, que sepan desenvolverse en distintos escenarios.

Por ejemplo, el aprendizaje constante nos ofrece mejorar las competencias digitales o aprender idiomas. Esto último resulta indispensable para quienes trabajan en el sector de la hostelería y el turismo, entre otros.

Pero la importancia de la formación continua no solo radica ahí. También quienes están en situación de desempleo deben formarse para aumentar sus posibilidades laborales. En este sentido, es posible obtener más oportunidades al apostar por sectores innovadores y tecnológicos. De igual modo, los empleadores valoran más a aquellas personas inquietas y que pueden aportar nuevos conocimientos y métodos.

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